Déjame amarte a ciegas
y que mis manos reconstruyan tu figura
en la oscuridad;
recorrer tu sonrisa con mi boca
y sembrar tus huellas en mi cuerpo sediento.
Vamos a dibujar una sola silueta
entre las sombras
y bañarnos con nuestro propio sudor;
escuchar la música de mil te quiero.
Y como piedras que se frotan
para crear el fuego, así haremos tú y yo.
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